Estamos sobrealimentados pero malnutridos

Repasando la clase de salud hormonal e inmunonutrición del Máster de Nutrición, Medicina y Salud Hormonal en la Mujer que estoy cursando en Instituto de Postgrado en Ciencias de la Salud (ICNS) y el profesor Álvaro Campillo comentaba que es importante ser conscientes de que la base de una buena salud hormonal no consiste, exclusivamente, en cuidar las hormonas, sino que también hay que tener en cuenta el resto de sistemas, ya que están conectados entre sí y que, a su vez, están modulados por el estilo de vida, siendo la alimentación un factor crucial.

Explicaba algo que muchos profesionales de la salud tenemos claro y es «vivimos en un mundo sobrealimentado pero mal nutrido» y cuanta verdad hay en esta afirmación.

Uno de los factores determinantes es la baja calidad de los alimentos que se consumen, esto se debe que principalmente a:

1. El consumo excesivo y prolongado de alimentos ultraprocesados pobres en nutrientes esenciales y fibra y muy altos en azúcares, sal, grasas saturadas y aditivos que favorecen el déficit de nutrientes y el aumento de peso, a corto plazo y que pueden promover, a largo plazo, el síndrome metabólico y con ello la aparición de enfermedades endocrinas, autoinmunes, cardiovasculares, etc.

2. La forma en la que se cultivan los alimentos. Muchos estudios han demostrado que se ha reducido hasta un 70% los nutrientes de los alimentos que consumimos por no respetar los ciclos naturales de la tierra. La agricultura intensiva, el desproporcionado uso de agroquímicos que alteran el equilibrio de la tierra y, por tanto, la salud de las plantas, afectan directamente a la calidad de los alimentos. Todo eso unido a escasez de agua y la calidad de la misma da lugar a que disminuya la calidad nutricional del alimento.

3. El tipo de técnica culinaria empleada. Cocinar los alimentos a altas temperaturas durante mucho tiempo provoca una reducción considerable de sus nutrientes: freír y hacer hervidos largos entre otros provocan una pérdida sustancial de las vitaminas como la C y del grupo B y de minerales como el magnesio o el potasio.

El próximo día os daré algunos tips que os ayudarán a mejorar la calidad de vuestra alimentación.

Consultas - Nutricionistas veganos

Mi transición hacia el vegetarianismo comenzó en 1998 y, tras años de evolución personal, en 2009 consolidé mi compromiso con el veganismo tras profundizar en el movimiento por los derechos animales en Barcelona (gracias a Igualdad Animal) y, desde entonces, es vegana.

Desde el año 2011, motivada por mis inquietudes sobre la alimentación, he mantenido una formación continua y actualizada. Mi objetivo es ofrecer información rigurosa y basada en la evidencia más reciente a todas aquellas personas que deseen aprender a planificar su alimentación de manera saludable y ética.

En 2011, impulsada por su interés en la nutrición, comenzó sus estudios en el área de nutrición. Actualmente, continúa formándose de manera constante para ofrecer información actualizada a quienes deseen aprender a planificar su alimentación de su mano.

FORMACIÓN ACADÉMICA

Esther comenzó el Ciclo Formativo de Grado Superior en Dietética y Nutrición en el año 2011 en el instituto La Guineueta (Barcelona) y, una vez finalizado, en el año 2013, comenzó el grado de Dietética Humana y Nutrición en la Universidad Internacional Isabel I de Castilla para adquirir más conocimientos y convertirse así en dietista-nutricionista (número de colegiada: CAT001626)

Como profesional, sigue ampliando su formación constantemente y, cuenta con la especialización en Fundamentos de Investigación e Interpretación de la Evidencia Científica, el Máster en Nutrición Clínica y Deportiva Vegana y Vegetariana, el Máster en Nutrición, Medicina y Salud Hormonal en la Mujer y la especialización en Nutrición Deportiva, todos realizados en el Instituto de Ciencias de Nutrición y Salud (ICNS).

https://nutricionistasveganos.com/
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